La triste noticia del repentino fallecimiento del empresario gastronómico Roberto Costa, corrió como reguero de pólvora en la ciudad. Producto de un inesperado malestar que parecía una dolencia pasajera, terminó con su vida, causando la lógica sorpresa en propios y extraños.
Roberto era muy conocido al ser el concesionario del Club Hípico para las fiestas estudiantiles, colaciones y despedidas de año. Era también una persona muy apreciada por su bonhomía y una intachable conducta comercial. Hacía honor a su palabra y fue estafado por un ex diputado provincial que le vendió «humo», ya que le transfirió el Hostal del Río (cuando no era suyo) y le hizo firmar pagarés con la promesa de que «no pasa nada, es una formalidad nada más» pero luego, al pasar los meses, y descubrir que lo habían embromado con una de las clásicas «agachadas» del ex dipuñoqui, Roberto honró su firma, y entregó su propia camioneta 0 km. una chevrolet S 10, claro que lo habìan «apretado» en una estación de servicio, el recalcitrante amenazado de muerte, en otra de sus «locuras», se había hecho acompañar por un «pesado» al que se conoce como «Nano» para presionar al pobre Roberto, al que no le quedó otra que darle su camioneta en pago al vendedor de humo.
Sin embargo, la contracción al trabajo y el esfuerzo de Roberto, le permitió salir adelante y olvidarse de ese mal negocio, no queriendo siquiera mirar al dipuñoqui paseándose con su camioneta por la ciudad. Ayer, esa bonhomia de Roberto Costa, se reconoció a través de mensajes en las redes sociales, justamente dando a conocer esa hombría de bien que lo acompañó en todos los actos de su vida. Desde aquì nos sumamos a los mensajes de condolencia a sus familiares y amigos, deseando que brille para el la luz que no tiene fin.

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