El auto tenía la puerta trasera abierta para que el aire reavive las llamas. Las manos de la víctima fueron encontradas horas después en la zona del Volcadero.
El alevoso crimen de uno de los choferes oficiales del Ministerio de Salud de Entre Ríos conmocionó ayer a la capital entrerriana. La víctima, Marcelo Silvio Cabeza, de 49 años, fue encontrado calcinado dentro del vehículo de su hermana, con un balazo en la cabeza y sin sus dos manos, que aparecieron horas después en la basura y habían sido seccionadas con una amoladora.
El automóvil totalmente incendiado fue encontrado en horas de la madrugada en calle Virrey Vértiz, detrás de la cancha del Club Ciclón del Sur, en la zona baja del barrio Anacleto Medina. No obstante, Cabeza habría sido asesinado en otro lugar y trasladado sin vida hasta donde luego fuera hallado.
La investigación está tras la posibilidad de un homicidio con ribetes especiales, por su forma de ejecución y perversidad. Cabeza era considerado un chofer «muy comprometido con su trabajo y siempre solidario». Trabajaba en Salud desde julio del 2006 y a la vez tenía un monotributo en AFIP para estar dentro del negocio de alquiler de remises.
El auto, un Renault Clio Mío, fue hallado a las 02.45 de la madrugada de ayer. El cuerpo estaba en el asiento de atrás y los autores habían dejado la puerta trasera abierta en buena medida, para que el fuego pudiera avanzar más rápido.
El automóvil incendiado es propiedad de su hermana Gisela Paola Cabeza, quien también cumple funciones en el área de Salud de la provincia y pertenecen a una familia de trabajadores y considerados «buenos vecinos» históricamente. En principio, ella le prestó, cerca de las 20, el automóvil a su hermano y no tuvo más contacto con él. Le había dicho a sus allegados que tenía «cosas que hacer», pero no les dio más detalles. Antes había estado con su hija de 20 años y con su exesposa.
Los investigadores están tras la pista de un posible crimen mafioso, por sus características. En los últimos años, no ha sido usual que se ejecute en Paraná a una víctima con los detalles del concretado esta madrugada con Cabeza. Por lo pronto, quedó comprobado científicamente que las manos halladas en el Volcadero de Paraná corresponden a la víctima encontrada en el auto incendiado. La bolsa con ellas había sido recogida por un camión de limpieza de trabajadores municipales y luego se dieron cuenta de lo que había dentro.
Las dos manos fueron perfectamente cortadas, a la misma altura, por lo cual los investigadores no dudaron en concluir que quien lo hizo conocía la forma y lo realizó con una amoladora. Se entendió que Cabeza fue asesinado con un disparo de arma de fuego, incluso la bala quedó alojada en su cráneo y hallada por los médicos forenses al momento de concretarse la autopsia, en el centro científico de Oro Verde. Una vez asesinado, se le cortaron las manos, subido al vehículo de su hermana, dejado en calle Virrey Vértiz e incenciado el auto, con el cuerpo dentro en el asiento trasero.
Los policías trabajan sobre posibles vinculaciones con el narcotráfico, «alguna abultada deuda» no cobrada o bien un hecho con características pasionales. Se entiende que en el episodio habrían existido por lo menos dos personas involucradas. En la base de datos crediticia del Banco Central de la República Argentina, la persona en cuestión tiene una deuda normal con dos entidades bancarias y un negocio de electrodomésticos.
La fiscal que está a cargo de la investigación es Melisa Saint Paul quien dispuso la intervención de la División Homicidios de la Policía de Entre Ríos y el gabinete completo de criminalística para lograr recabar todas las pruebas.
Conmoción
Silvio Marcelo Cabeza trabajaba desde hacía más de 15 años en el Ministerio de Salud de la Provincia, como chofer oficial. Actualmente se desempeñaba en el Programa Sumar, que funciona en calle Belgrano 29, donde conducía vehículos para traslado de personas e insumos.
En esa sede de la administración pública nadie podía creer lo que sucedía, algunos lloraban y tanto empleados como altos funcionarios de la cartera de Salud que estaban allí se mostraban azorados y dolidos.
De todas las entrevistas realizadas por la División Homicidios y la fiscal Melisa Saint Paul, no ha surgido que Cabeza haya tenido conflicto serio con alguien, ni que haya estado vinculado a alguna actividad ilícita.
Era padre de dos hijos, se había separado hace unos tres años de su exesposa, con quien mantenía una excelente relación, y estaba viviendo con su madre y su hermana en una vivienda de calle Vucetich. Llevaba una vida sin lujos ni ostentaciones. Su principal actividad conocida fuera del trabajo era la militancia en el peronismo. “Compañero de militancia de la seccional 12. Muchas campañas militando, repartiendo boletas, tardes enteras por el peronismo. QEPD y Dios proteja y ampare a tu familia”, se leía entre muchos comentarios y condolencias expresados por sus conocidos en las redes sociales.

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